Una vez peladas y bien lavadas, se cocinan las papas en
agua con sal.
Después de cocidas se pasan por la máquina de prensar
papas o, a falta de ésta, se aplastan con una espátula de madera;
deben quedar muy bien deshechas. Dejarlas enfriar cubriéndolas con una
servilletas.
Cuando las papas estén frías, se les agrega la harina,
mezclándose muy bien, pero sin amasar, para evitar que la pasta se
vuelva elástica.
Dividase la masa en seis pedazos espolvoreándolos con
harina; alárguese con las palmas se las manos en forma de palo de escoba y
désele la forma.
Puede hacerse con un tenedor o con unos aparatos
especiales para el caso.